Debido a la gran irrupción tecnológica que se ha ido tomando el mundo a lo largo de los últimos años, el consumidor puede mantenerse conectado a través de herramientas que lo mantienen informado y lo empoderan más que nunca. Para seguir siendo competitivas frente a esta tendencia creciente, las compañías acostumbradas a funcionar con sistemas tradicionales deben hacer el ejercicio de observarse a sí mismas con una mente abierta y embarcarse en profundos procesos de cambio.

Poner en marcha esta transformación es urgente ante el panorama presentado por Deloitte en su informe Global Powers of Retailing 2018, en el que analiza el desempeño de los 250 retailers más grandes del mundo e identifica las tendencias actuales y futuras del retail a través del lente de los consumidores jóvenes. Deloitte estudia los patrones de consumo y el rol que juegan en ellos tanto las tiendas físicas como el comercio electrónico (e-commerce) y constata que: 

  • El cliente es quien tiene el poder en la compra.
  • La tienda física y el comercio electrónico (e-commerce) coexistirán ya que se han convertido en partes complementarias del proceso de compra y puntos de contacto igualmente importantes para mantener y fortalecer la relación con el cliente.   
  • Por un lado, las tiendas físicas deben adaptarse a su nuevo rol y hacer cambios trascendentales para convencer y enamorar al cliente brindándole una experiencia de compra memorable y por otro, la tecnología debe servir como un apoyo confiable para el desarrollo de estas experiencias.
  • Ante un comercio estimulado y revitalizado, este desafío es igualmente aplicable a los industriales en su proceso de crear y comercializar productos y servicios a través de diversos canales.

El sistema de gestión empresarial tradicional y su estilo de liderazgo no son adecuados para competir en un mercado en el que el cliente puede escoger entre una infinidad de opciones con énfasis en recibir una excelente experiencia de compra. Para que sus compañías sobrevivan, los líderes que las encabezan deben poner en marcha un cambio que transforme desde sus cimientos la Cultura Organizacional, permitirse desaprender las formas establecidas y entablar una nueva forma de relacionarse con su equipo. El estilo de liderazgo y los valores que impactan el comportamiento del equipo conforman la Cultura Organizacional, que alineada con la estrategia competitiva definida, es una condición fundamental para tener éxito.

Un estilo de liderazgo es efectivo cuando conecta a las personas emocionalmente y promueve ambientes propicios para que todos participen; cuando los empleados se sienten inspirados porque se benefician, crecen y entienden el propósito de su misión; cuando cada uno de ellos desarrolla un fuerte sentido de pertenencia y afecto por la empresa en la que trabaja. Sunnie Giles en su artículo, The Most Important Leadership Competencies, According to Leaders Around the World, confirma la importancia de establecer esta conexión emocional. Según el estudio que llevó a cabo la Dra. Giles con 195 líderes de más de 30 organizaciones globales en más de 15 países, las competencias de liderazgo más valoradas por los empleados se pueden agrupar en las siguientes cinco categorías:

  • Comportamiento ético sólido y crear y mantener un ambiente de confianza que haga sentir seguros a los empleados.
  • Distribuir el poder dentro de la organización para que quienes están cerca de la acción tengan autonomía para tomar decisiones.
  • Crear lazos de conexión y sentido de pertenencia.
  • Tener una mente abierta frente a nuevas ideas y fomentar el aprendizaje organizacional y la innovación.
  • Nutrir el crecimiento personal y profesional de los empleados.

El empresariado colombiano no suele aproximarse de esta manera a los roles de liderazgo y esta es una de las razones principales por las que no ha evolucionado a la velocidad adecuada. Tiende a apegarse a un sistema que, aunque fue exitoso ayer, hoy se queda corto para enfrentar una nueva realidad. Éste se basa en una forma de gestión que gira en torno a las decisiones de un presidente y de vicepresidentes que calcan ésa misma dinámica para destacarse con su “feudo”. Hoy en día tiene poco sentido enfocar nuestros esfuerzos en sostener estas estructuras piramidales de poder que reducen el margen de maniobra de quienes están en permanente contacto con el cliente, poniendo trabas a la que debería ser una relación cercana y exitosa. Las organizaciones actuales deben ser innovadoras, ágiles, flexibles, planas, eficientes y efectivas para enfrentar el nuevo entorno competitivo y esto se logra promoviendo el desarrollo de un Talento Colectivo transformador, haciendo que todos participen en la construcción y ejecución del día a día, y en lograr el gran propósito acordado.

Un líder que busca llevar su compañía al siguiente nivel para volverla productiva y competitiva en el ámbito contemporáneo, debe dejar atrás sistemas obsoletos del ayer y promover el Talento Colectivo transformador. Sin este le será muy difícil enfrentar los nuevos entornos competitivos.

Antes de poner en marcha el proceso de cambio el líder debe formularse las siguientes preguntas:

  • ¿Estoy dispuesto dejar que otros propongan y escojan formas de alcanzar los resultados acordados y a no ser sólo yo o la cúpula directiva quien debe definir el camino?
  • ¿Estoy dispuesto a actuar detrás de bambalinas y dejar que otros miembros del equipo se destaquen?
  • ¿Estoy dispuesto a hacer lo necesario para que en mi compañía se respire un ambiente de seguridad en el que nadie se sienta amenazado?
  • ¿Estoy dispuesto a ser entrenador, cultivador y trampolín del desarrollo de los demás?
  • ¿Estoy dispuesto a promover el aprendizaje, aceptando el error como parte del proceso?
  • ¿Estoy dispuesto a aceptar la prueba y error como un camino válido?
  • ¿Estoy dispuesto a ser transparente y honesto con todo mi equipo y a apoyarme en una comunicación efectiva que me permita darles retroalimentación estructurada y constructiva de forma simétrica?

Si la respuesta a estas preguntas es sí, el camino esta abonado para liderar la transformación requerida para desarrollar el Talento Colectivo.

Dejo una reflexión final con palabras de Jack Welch, “Si la velocidad de cambio externa es mayor que la velocidad de cambio interna, la muerte esta cerca”.